viernes, 19 de febrero de 2016



SIT TIBI TERRA LEVIS
(PARTE PRIMERA)



Era un lugar diáfano y con muchos ventanales. Si te asomabas podías ver un patio repleto de blancas piedrecitas curiosamente ordenadas a lo largo de un extenso parterre. Unos gigantescos cactus ponían la nota de color. Dentro, la luz de los fluorescentes al reflejarse en el suelo marmóreo creaba una reverberación que dañaba las pupilas. Todo era frío, el blanco del techo y las paredes, el eco de una sala tan inmensa, las plantas de plástico, el aire acondicionado y esa música clásica de fondo. Una única estatua, una copia burda de la Piedad de Miguel Ángel se exhibía en el centro de la sala mirando con sus ojos sin cuencas. Cuatro bancos de líneas sencillas permanecían solos a la espera de llenarse de culos desconocidos. A las cinco y media aproximadamente, la antesala de la número 9 se fue tiñendo poco a poco de un negro general. Si alguien hubiera tenido la osadía de grabar imágenes desde la lámpara del techo del tanatorio habría parecido que un montón de cucarachas se iban agrupando al azar alrededor de comida putrefacta. Eran los allegados de Llàtzer.




SIT TIBI TERRA LEVIS
(PARTE SEGUNDA)



-          - Sit tibi terra levis, sit tibi terra levis. ¡Qué coñazo! No me puedo sacar esas palabras de la cabeza. Y encima en latín. Yo que lo suspendí en segundo de BUP y estuve todo un maldito verano recitando declinaciones. Sit tibi terra levis. ¡Uffff tengo la cabeza embotada! Desde luego debí dormir como un bendito pero esas pastillas nuevas me han dejado K.O. La próxima vez no iré al Doctor Garriga sino a un buen especialista. Sit tibi terra levis. Estoy algo descolocado. ¡Ufff cuánta gente hay aquí! ¡Ah, mira, si están mis compañeros de trabajo hasta el Coordinador, qué lujo! Vaya, vaya entonces no sé quién coño se habrá quedado en la oficina. !Uffff malditas pastillas! Estoy muy, muy espeso, después me tomo un café bien cargado. Qué estatua tan inquietante. Ya sé que es la Piedad pero esta Piedad mira raro, raro. Sit tibi terra levis. Sit tibi terra levis. ¡Vaya! ¿Dónde se han ido todos? ¡Qué silencio más sepulcral! ¿Pero si hace un momento esto estaba abarrotado? Bueno, caminaré sin hacer mucho ruido, esto parece un velatorio. No quisiera perturbar la paz de este lugar. Sit tibi terra levis. Sí, sí, sí ya sé, sit tibi terra levis. ¡Anda que no me ha dado fuerte con la dichosa frasecita! ¡Mi cabeza está embotada, no puedo pensar con claridad! Una puerta. Todos deben estar dentro. ¡Seguro! Espero que no sea de esas que chirrían, no me gusta llegar tarde y menos dar la nota. Vamos a ver…

Llàtzer abrió la puerta con mucho sigilo quería pasar lo más desapercibido posible, la puerta milagrosamente no chirrió y nadie en la sala,  al parecer, se percató de su presencia. Vio una mesita con una bandeja de plata que contenía unas tarjetas. Cogió una.






LLÀTZER  ROS  BELTRÁN
Ha fallecido en Barcelona el 5 de diciembre de 2016 a la edad de 60 años.
Sit tibi terra levis
Sus exequias el 6 de diciembre de 2016 a las 18 horas en el tanatorio de San Gervasio, Sala 9, Barcelona, España.


A él le pareció que se le helaba la sangre pero ésta ya hacía tiempo que había dejado de correr por sus venas.

     

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