SIT TIBI
TERRA LEVIS
(PARTE
PRIMERA)
Era un lugar diáfano y con muchos
ventanales. Si te asomabas podías ver un patio repleto de blancas piedrecitas
curiosamente ordenadas a lo largo de un extenso parterre. Unos gigantescos cactus
ponían la nota de color. Dentro, la luz de los fluorescentes al reflejarse en
el suelo marmóreo creaba una reverberación que dañaba las pupilas. Todo era
frío, el blanco del techo y las paredes, el eco de una sala tan inmensa, las
plantas de plástico, el aire acondicionado y esa música clásica de fondo. Una
única estatua, una copia burda de la Piedad de Miguel Ángel se exhibía en el
centro de la sala mirando con sus ojos sin cuencas. Cuatro bancos de líneas
sencillas permanecían solos a la espera de llenarse de culos desconocidos. A
las cinco y media aproximadamente, la antesala de la número 9 se fue tiñendo
poco a poco de un negro general. Si alguien hubiera tenido la osadía de grabar
imágenes desde la lámpara del techo del tanatorio habría parecido que un montón
de cucarachas se iban agrupando al azar alrededor de comida putrefacta. Eran
los allegados de Llàtzer.
SIT
TIBI TERRA LEVIS
(PARTE
SEGUNDA)
- - Sit tibi terra levis, sit tibi terra levis. ¡Qué coñazo! No me puedo sacar esas palabras
de la cabeza. Y encima en latín. Yo que lo suspendí en segundo de BUP y estuve
todo un maldito verano recitando declinaciones. Sit tibi terra levis. ¡Uffff tengo la cabeza embotada! Desde luego
debí dormir como un bendito pero esas pastillas nuevas me han dejado K.O. La
próxima vez no iré al Doctor Garriga sino a un buen especialista. Sit tibi terra levis. Estoy algo
descolocado. ¡Ufff cuánta gente hay aquí! ¡Ah, mira, si están mis compañeros de
trabajo hasta el Coordinador, qué lujo! Vaya, vaya entonces no sé quién coño se
habrá quedado en la oficina. !Uffff malditas pastillas! Estoy muy, muy espeso,
después me tomo un café bien cargado. Qué estatua tan inquietante. Ya sé que es
la Piedad pero esta Piedad mira raro, raro. Sit tibi terra levis. Sit
tibi terra levis. ¡Vaya! ¿Dónde se han ido todos? ¡Qué silencio más
sepulcral! ¿Pero si hace un momento esto estaba abarrotado? Bueno, caminaré sin
hacer mucho ruido, esto parece un velatorio. No quisiera perturbar la paz de este
lugar. Sit tibi terra levis. Sí, sí,
sí ya sé, sit tibi terra levis. ¡Anda
que no me ha dado fuerte con la dichosa frasecita! ¡Mi cabeza está embotada, no
puedo pensar con claridad! Una puerta. Todos deben estar dentro. ¡Seguro!
Espero que no sea de esas que chirrían, no me gusta llegar tarde y menos dar la
nota. Vamos a ver…
Llàtzer abrió la puerta con mucho
sigilo quería pasar lo más desapercibido posible, la puerta milagrosamente no
chirrió y nadie en la sala, al parecer, se
percató de su presencia. Vio una mesita con una bandeja de plata que contenía
unas tarjetas. Cogió una.
LLÀTZER ROS
BELTRÁN
Ha fallecido en Barcelona el 5 de diciembre
de 2016 a la edad de 60 años.
Sit tibi terra levis
Sus exequias
el 6 de diciembre de 2016 a las 18 horas en el tanatorio de San Gervasio, Sala
9, Barcelona, España.
A él le pareció que se le helaba la
sangre pero ésta ya hacía tiempo que había dejado de correr por sus venas.

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